domingo, 13 de diciembre de 2009

El Anciano; "Emociones o sentimientos"

Y me acerqué al anciano, él con el tiempo en soledad, con su grata sonrisa de vida satisfactoriamente concluida. Como siempre en sus tardes, reposando en su  silla mecedora de madera barnizada sin brillo y, como el dueño, su estilo envejecido…

El anciano de cara poco arrugada, de ojos grises enralecidos denotando la profundidad del universo. Plateado el cabello, sin darle tregua a las cejas que también resaltaban ese brillo blanco... Acercarme en una de sus tardes, sacarlo de su intento de estar inmerso a lo eterno.

Me miró tranquilamente; palabras no pronuncié, pero, él sabia lo que sucedía, mis problemas que en el día me perseguían, y todas las angustias que sin querer en mí habitaban…

Con una ligera sonrisa se volvió para seguir observando su querido horizonte, la caída del sol pronunciando su rojo tenue y su oro rubí, las siluetas de los árboles lejanos y el viento cambiante antes de la despedida de la tarde.

Tomó aire profundamente y me dijo con voz cálida y serena:

-¿Tanto problema te haces por amarle?

Mantuvo el silencio un momento. Yo intrigado y algo preocupado, particularmente me hacia un mundo para cada instante que con mi amada estaba, ¿Acaso será posible que tanta preocupación no debiera darse?, me pregunté mientras mis ideas aún  se encajaban. Solo tenia 11 años, quizá mi primera aparente relación, sin tener en cuenta las ilusiones o leves toques de cariño que se dieron antes…

-Con ella también tuviste tu antesala de ilusión, su belleza que te sorprendió, tu pureza ante la situación. Consérvala, acá denotas una de las instancias cercanas al sentimiento de amor.

Mi intriga ante sus palabras creció más y pensaba -… Amor…, nunca lo había sentido… ¿Es esto?-

-Es lo más cercano que puedas sentir al amor, acotó el anciano. El sentimiento amor no tiene ni principio ni fin; la emoción amor, tiene principio y fin, y aquella emoción la tendrás muchas veces en tu vida. El sentimiento siempre lo llevaras y sabrás que ahí está, te recordará tiempos que no crees recordar, te dará fuerzas y la esperanza la veraz en cada lugar, en cada instante y, con esto, la alegría te inundará.

Terminada sus palabras cerró los ojos y se empezó a mecerse en su silla, el sol no se veía pero quedaban rastros de su luz…

Mi mente dando vueltas las ideas seguían, no entendía bien,… emoción… sentimiento… Mejor retirarme ahora antes que me diga algo más… Le di las gracias al anciano y me retiré con la cabeza baja, creo que más confuso que cuando me acerqué… ¡Ancianos, quién los entiende!...


1 comentario:

  1. La introducción al anciano y al niño. El primer relato que realicé sobre ellos.

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