martes, 15 de diciembre de 2009

"Lo imprevisto y lo comtemplativo a lo esquivo de nuestros destinos"

Un pequeño viaje a una ciudad poco frecuentada por mí, al día de llegada me hice amigo de una chica muy simpática que laboraba en el mismo lugar en donde yo estaba. Ella me invitó a una fiesta para el fin de semana en la casa de una de sus amigas, yo sin dudar, acepté ir.

Mi idea para ese día era distraerme lo máximo posible…, llegué al lugar y ella ya estaba ahí, entre y el lugar estaba lleno,  ella me condujo a presentarme con sus amigas, todas estaban muuuy bien…, pero estando en la mitad de la presentación, mi mente se detuvo…, mis actos acompañando a este quieto atributo a lo visto por mis ojos…, mi saludo estancado ante está chica… Esta chica compartiendo el mismo sabor de intriga; los dos nos mantuvimos preguntándonos a nuestros recuerdos…

…¿Donde nos habíamos conocido?…

Que extraños son los acontecimientos del tiempo,… tan cegadores y apartantes… no nos permiten las distracciones para llevar todo en el momento…, sólo nos aparta de nuestros pasos acompañados que dejamos por continuar avanzando.

Nuestras miradas mantenían la gris intriga, mi boca quería soltar su nombre, sentía que ya lo tenia, pero ella adelantándose preguntó “¿Nogard?”.

Su voz algo modificada, pero mejor acentuada, ya no tan frágil, pero igual de delicada, tal vez ya no tan inocente, pero igual me embelesaba,… Aquella voz que siempre venia con risas en las épocas de infancia, voz que me ayudó a reforzar lo intuido.

Días de infancia que vinieron a la memoria, la grata sensación de una pequeña ilusión y posiblemente, de una gran relación como ninguna otra, relación inocente y juguetona de nuestras épocas de travesuras. Antes eras tan pequeña y ahora te veía hecha toda una doncella.

Y entre nuestras balbuceadas de la impresión; tantas cosas se hablaron, tantos recuerdos brotaron, nuestras caras sonreían y la dicha que se percibía en nuestros corazones. El sentimiento era tal que, luego de la corta palabrería un fuerte abrazo nos juntó, reviviendo lo que se poseyó dormido en los pensamientos,… admito algo candor, como todo niño…; en que, siempre juntos permaneceríamos, andando de la mano, todo fluyendo hasta que lo bueno se llegase a dar, esperando algún día frente al altar estar junto a ti.

Hablamos y bailamos, reímos y soñamos durante toda la fiesta. Abandonarse del tiempo en un beso fugaz, nada previsto, tal vez nada asertivo… Un poco ruborizada volteaste la cara, en mi incertidumbre decirte “Disculpa… no quise…” a lo que me respondiste con la cabeza baja “Está bien, no te preocupes” en segundos, titubeante te fuiste acercando… un beso algo desolado, luego el abrazo que no quiere permitir que nos escondamos,… no permitir alejarnos…, el beso sosegado aún apenado y que fue cambiando en la noche para irnos endulzando, con el fin intrínsico de salir de la fiesta e ir a tu casa.

Fue una de las mejores noches en toda mi vida, muy extenso seria describir todo lo que se hizo, me faltarían vidas para poder concebir todo lo sentido.

Estando en tu casa, en tu cama blanca de dos plazas, ya a puerta del crepúsculo del amanecer, ruidos de un motor que llegaron  hasta el lugar. Tus ojos se abrieron asombrados, te levantaste sobrecogida y me dijiste “tienes que irte…y rápido”, cogiste tu bata y arreglándote un poco el pelo bajaste a ver quien era.

Luego que saliste me levanté apresurado y con la misma velocidad me vestí,… intrigante tu actitud, pensé…. No tardaste mucho en tu regreso, viéndote un poco más tranquila, me senté en la cama y tú hiciste lo mismo al borde de ella y proseguiste diciendo:

“Estoy casada desde hace 5 años” Mi sangre se congeló, el mundo se me dio vuelta en mi mente,… la exabrupta situación que causé…, todo lo sentido en la noche pudo haberse cambiado en un segundo…

“mi esposo fue a un viaje de trabajo a su pueblo natal, ahí debe quedarse hasta pasado mañana, visitando a sus padres, los que insistieron para ver a su nieta…, mi hija de 3 años…”

La pausa a mis miedos por el posible daño causado; la realidad es como uno la mire, pensaba, levante mi vista y viéndole a sus dulces ojos le dije tranquilamente:

“No me arrepiento de nada” me acerque un poco y tomando su mano continúe “Sé que esto no se debe de repetir” y acercándome un poco más para darle un beso suave en su boca, para confirmarme que nada de lo vivido en la noche haya sido un sueño.

Quise mantener mis riendas, luchar contra mí mismo para no voltear lo vivido… Lo único que se me ocurrió hacer y lo único que pude hacer ya con la garganta casi entre cortada por la lucha interna, fue sonreír y volver a acentuar lo dicho: “Nada estuvo mal hecho”

Ella un poco sollozante, me dio el último beso de nuestro encuentro y nos dimos un fuerte abrazo sabiendo que siempre nos querríamos. Me sentí bien, los recuerdos de niños se hicieron presentes nuevamente, satisfecho por nuestros actos, por haber logrado engañar al contrariado del tiempo y a sus desenfrenos que nos mantienen lejos, por haber estado en aquel lapso tan enigmático y soñado…, por tu sonrisa al darme la despedida, de nuestra nostalgia y la alegría por nuestro encuentro… en si, por todo lo que me recuerdas para creer en las oportunidades que se mantenían tras un velo.

Salí de tu casa sigilosamente, con el crepúsculo haciéndose más resaltante. Varias cuadras caminé con la mente tocando todos los hechos pasados, hasta que el sol me insistió en tomar un carro para llegar a mis aposentos momentáneos, y conmemorar más tranquilamente por los cortos días que ahí me quedaría.


1 comentario:

  1. Recuerdo de uno de mis viajes, el mundo que gira y solo nos queda apreciarlo agradablemente...

    La imagen representa, creo yo, aquella nostalgia que se nos queda, por el camino apartado; pese que todo fluye y fluye viendo alegremente todo... Si, ni modo,... todo continua...

    Traté de hacerla lo menos extensa, espero que les sea amena.

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