martes, 16 de febrero de 2010

El Anciano: "Lágrima y sonrisa. Atadura 2"

Desperté algo cansado, no recuerdo mucho el sueño de hoy, pero sentía que no era agradable… una vaga imagen me vino... una persona extraña caminando a mi costado, y yo, totalmente paralizado y asustado. Me dirigí al comedor, y en la mesa ya estaba el desayuno y una hoja de encargos, mis hermanos habían salido a sus quehaceres diarios y yo… solitario a tomar el desayuno, la verdad… estaba a gusto… y en pleno desayuno, recordé la historia del anciano de cuando era joven y como el estornudo repentino terminé para dirigirme con la misma velocidad a la casa del anciano.

Llegué un poco cansado y él… tranquilo meciéndose en su silla sin brillo. Me acerqué a sentarme en las gradas y una vez sentado, el me dijo muy sereno y con ese respaldo de grandeza por la sabiduría:

“Mi amigo, esto que te voy a decir lo aprendí muchos años después que mi amada murió.

Cada acción que hacemos genera una respuesta, los pactos, juramentos y cualquier tipo de promesa generan hilos que nos unen a ellos y a las personas, cada cual son su diversa magnitud… esto nos ata a esas situaciones, momentos, personas… y nos ligamos a eso no solo por esta vida, sino también por las que siguen.

Ella siguió acercándose a mí en mis sueños por varios años, pero una vez que supe esto de las ataduras, sabía que tenia que dejarla libre y ella a mí, entonces, en una noche en la que se me acercó le dije:

-Hemos vivido lo mejor, pero cada uno tiene que seguir con su rumbo, tal vez nos veamos en otra vida, pero ahora, deshago toda atadura que tengo con tigo para que puedas seguir libre en tu proceso de evolución.-
 
Ella me abrazó y le sentí su pena, pero a la vez le sentí su alegría porque era lo mejor y luego me dijo:

-Yo también te dejo libre-

Y se fue elevando, alejándose de mí.”

Yo, al oír su historia quedé un poco desconcertado y me preguntaba… ¿Y porque la sonrisa?

“jeje… el día anterior, viendo la puesta del sol, recordé que hace un año ella me visitó; se quita la atadura, pero no se olvida” me dijo sonriendo y con una escueta risa. “Ella estaba totalmente radiante, con una aureola en su cabeza que si te fijabas bien notabas que giraba a gran velocidad, ella estaba con un traje blanco que emanaba ciertos destellos de luz, su pelo suelto y algo largo. Me dio las gracias, hablamos un laaargo rato, entre eso me dijo que encarno en un cuerpo más sutil y que el lugar donde estaba era hermosísimo. Bueno, como veras, todo sigue… y me siento alegre.”

Tras su relato yo me quedé muy sonriente contagiado de su alegría, y regresando al momento, me di cuentas que las horas habían pasado y que tenia que realizar varias encargos en mi casa, ni modo… Me despedí y me dirigí a mi casa corriendo bien alegre…


1 comentario:

  1. :O
    :(
    No se...
    Simplemente hermoso...
    Se quita la atadura pero no se olvida... Es tan perfecto...

    ResponderEliminar