viernes, 9 de abril de 2010

El Presagio

Los sueños se siguen repitiendo… Aquella persona siniestra sigue apareciendo, y aunque solo pasa cerca de mí sin hacer nada, con tan solo su presencia me causa este susto que me hace despertar con un sudor frío, con la misma impresión llevada de la mano del temor.

Salí de mi habitación, era de tarde y la pequeña siesta fue perturbadora… y yo que esperaba andar tranquilo con ella… Como era de costumbre, no se encontraba nadie en mi casa, todos en sus quehaceres… Llegué al comedor y me serví un vaso de agua que termine de un único sorbo. Sin nada que hacer decidí salir de mi casa a pasear y con suerte encontrarme con alguien para jugar un rato, así que entusiasmado con esa idea tome una chompa y salí corriendo a la calle.

La noche se venia haciendo presente, mis pasos rápidos se de tuvieron en la misma calle para escoger por donde ir… Camine por las calles de tierra que por falta de luz se notaban grises.

Mi caminar estaba en la 2da cuadra y el aire se hizo helado, su pasar se detuvo para luego de unos instantes se convirtiera en un viento muy fuerte, mi única acción fue inclinar un poco la cabeza y colocar mis manos en los bolsillos del pantalón y seguir caminando.

Cual relámpago, todo se detuvo, todo… desde mi respiración hasta mis pasos, mis pensamientos comprimidos, el frío se volvió inexistente mi garganta la sentía muy seca, produciendo que en esta desesperación abriese la boca para tomar aire. Mi rostro se levanto… para darme con la sorpresa de un forastero que pasaba muy cerca mió…
Él con sus trajes oscuros, su capa café, su sombrero negro con una cinta también negra, sus pasos pesados al igual que toda su presencia.

Mi sensación de temor era el mismo a de mis sueños.
¿Sería este el tipo que aparece en mis sueños?, me pregunte, ¡Es él, este es, estoy seguro!

Yo boqui abierto y sin mayor pensamiento, con el miedo cogoteándome y el sudor empapando mi cuerpo, solo atiné a quedarme quieto… Este forastero siguió su camino, pero caso extraño, ya habiéndome pasado,¡¡ se detuvo!!, ¡ giró su rostro hacia mi! y con esa mirada acechante, plantó sus ojos en mi.

¿Será que es un asesino? Fue lo primero que pensé en mi temor, solo fueron unos segundos el vistazo que me dio, giró un poco más para ver el fondo de su camino transcurrido y regresó su rostro a su camino continuando con su andar.

Fue estremecedor aquel momento. Viéndolo un poco lejos y con mi respiración volviendo a su ritmo, quise alejarme lo más pronto posible, giré mi cuerpo que se había colocado para observarlo, y con el sendero de la calle me dispuse a caminar deteniéndome nuevamente al dar el 1er paso. Una persona estaba parada en mi delante, el miedo regreso en un segundo, mi corazón se quiso escapar antes que mi cuerpo, pero, el oír su voz me tranquilizó…

Era el anciano mirando también el andar de aquel forastero…
Sonriente me dijo:

“Vamos a la tienda, te invito un refresco con algún pastelito”.
A lo que respondí con un “¡¡¡¡¡YEEEEEEEE!!!!” pasado ese momento… que tranquilidad…

1 comentario:

  1. No pudo pasar desapercibida la presencia de un forastero que ingresa a su ciudad...

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