domingo, 13 de junio de 2010

Ultimo Aliento. 3


El viajo no fue extenso, y con solo pensarlo podría haber estado aquí desde antes, pero con la experiencia sé que es mejor perder un momento y dar pasos seguros que hacerlo rápido y terminar todo en un desastre.
Esta prisión se encontraba kilómetros bajo tierra, bajo una gran montaña que le permitía el acceso por dos entradas principales, las cuales no eran de gran tamaño, suficiente para que entren dos personas caminando. Cualquiera que entrase no notaria nada, solo una cueva de unos metros de longitud hasta antes de que se termine dicha cueva, este lugar no era enfocado para físico… y por esto la vigilancia en esta parte de la entrada era escasa.
 
Yo en astral me fui acercando a su entrada sur. Llegué hasta el final de la cueva, donde se cerraba la tierra frente a mí, pero seguí avanzando al ras de sus paredes, concentrado, con mi atención a todo… Empecé a atravesar la pared del fondo, no era muy espesa. Los bordes de la cueva y la montaña en su totalidad, exceptuando las entradas, contenía un material intravesable par el plano astral y etérico. Terminé de atravesar esa pared, y empezaba la profunda bajada. No había guardia alguna, los pocos que conocían este lugar no se atrevían a ingresar…
 
Los seres que custodiaban su interior, aquellos hasta cierto punto, aquellos dominadores  y a la vez dominados por el mismo objetivo, estos no eran humanos… no estaban en astral, ni eterico, eran físicos… tenían un gran desarrollo de sus facultades, pero una gran limitación que les hacia envidiar a los humanos. Ellos tenían a ciertos humanos que les apoyaban o se sometían a su control psíquico.
Llegué a su entrada verdadera, mucho tino para pasar sus sensores y controles que me eran conocidos, no cambiaron desde la última vez que estuve aquí…

Pese a que la seguridad era relativamente baja, basta que se notase mi presencia como para que aparecieran cientos de ellos.

Prácticamente mi avance fue un rápido deslizarse entre sus pasillos, sutil como el viento que impulsaba el humo de alguna fogata, fui pasando sin dar vistazo a ninguno de los cuartos, en los tenían a los restos de sus experimentos…
 
Mi suposición era que a la niña la tenían en la sección de impedidos, llamada así porque a los prisioneros de ahí les tenían suministrando sangre de animal tratada, generalmente de cerdo alimentado con los alimentos de más baja vibración para hacerlos muy densos, a la sangre extraída de ellos les agregaban unos componentes más y así tener ese líquido rojizo oscuro ante la luz intensa de fondo y negro a simple vista. Líquido adormitador de la conciencia hasta el punto de poder desaparecerla.

Llegué al a zona sin problemas, no podía sentir ni una sola presencia… empecé a caminar viendo celda por celda, viendo a todos postrados en camas, encadenados y suministrados con aquel líquido. Mi desplazamiento tranquilo encontró a la niña tendida igual que todos, encadenada igual que todos y sin conciencia como a todos los prisioneros de ahí.
 
La tecnología de los custodiadores principales era muy avanzada al igual que su mismo desarrollo de ellos, lo que les llevaba a estar siempre confiados de sus habilidades y equipamiento por lo que no daban mayor importancia a su vigilancia. Las celdas no tenían rejas solo la entrada, Los prisioneros tenían doble grillete en sus tobillos, uno a cada cual, una que se arraigaba a la pared y el otro grillete encadenada a una bola de hierro que tenia una coloración entre negro y plateado, un material también especial como el de la montaña. Para abrir ambas se requería de llaves comunes y simples de estilo antiguo…
 
…Sacarte de aquí es crucial…

Pensaba el anciano mientras se acercaba a la niña.


Fuente de imagen: DeviantArt
Cueva owo - Tears-Bleading

2 comentarios:

  1. Esta saliendo muy extenso este último aliento... :S

    acá recordando...
    "La realidad es más fuerte que la ficción"

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  2. Muy buen relato Nogard. Escribes muy bien.
    Un abrazo

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