viernes, 8 de octubre de 2010

Al apagarse su fuego - 1


Estoy enfrentando a unos seres de rostro de eterodactilo con cuerpo humanoide cubierto por una armadura entre cuero y metal, con sus garras descuidadas pero poderosas que empuñaban hachas o espadas gastadas. Yo estoy con una  espada plateada que desprende tímidamente un  fuego azul… El primer enfrentamiento se está dando en una habitación de piedras negras estilo castillo, iluminado por el fuego que hay en las antorchas, en el suelo y el incendio de otras habitaciones. Vencerlos no está difícil, sigo avanzando de habitación en habitación encontrándome con estos seres… subo por una escalinata en caracol y llego a una habitación grande, es mucho más amplia a las que pase en el piso anterior, aquí solo llega la iluminación de abajo… el fondo de esta habitación está oscuro.

Desde un comienzo estoy intranquilo, peleando y avanzando tratando de salir de este aparente castillo. Mis primeros pasos distraídos mirando a los costados que tenían portales que conducían a nada más que paredes… miro adelante y me doy con la sorpresa de encontrar alguien gigante delante mío, levanto la vista y lo veo.  Su piel era como de piedra puesta al fuego o recién sacada de la misma lava, su armadura no era como los de abajo, el tenia una armadura mucho más elaborada pero era de un cuero extraño… al igual que los otros era similar a las armaduras romanas, el no tiene armas en sus manos. Le miro al rostro y me doy cuenta que es la de un toro con cuernos tan grandes como el tamaño de su rostro. Doy un salto para atrás, agarro fuertemente mi espada a la que miro por unos instantes y noto que el fuego azul había desaparecido… confundido sigo viendo para saber que la espada no me podría ayudar más… la espada estaba desapareciendo…

No hay más, tengo que enfrentarme a este minotauro que me supera de 3 a 4 veces mi tamaño. El espacio alcanzado por mi retroceso es suficiente para que empiece a rodearlo, avanzando yo hacia mi lado izquierdo… Estoy sin arma y dije “Dios” por tres veces, sabía que era un sueño pero también sé que ante Dios no hay rival. En la tercera vez que dije “Dios”, el minotauro que se mantuvo quieto ante la velocidad en mis movimientos, empezó a encogerse un poco sin dejar su posición, como si se estuviese apagando… su piel de piedra candente se fue apagando dejándolo solo con una piedra oscura… el ligero fuego y luminosidad producidos por su misma piel se fue consumiendo hasta desaparecer. El gigante cerró sus ojos en simultáneo a un aparente apagado de todo su cuerpo.

Despierto un poco asustado… aún es de noche… estoy en la habitación donde me están hospedando… aquí me indicaron que hacen trabajos de sanación, ejercicios de yoga y otras actividades más…  Mi impresión por el sueño continua, empecé a rezar por varias veces… En ese día siguiente me sentía extraño, cualquier cosa me enojaba de sobre manera en el aspecto emotivo, pero lo controlaba… jamás había sentido esa energía extraña que partía desde mi pecho y se expandía hacia mis hombros, mi cabeza y seguía hasta unos metros más arriba… En la tarde había una reunión donde había un vidente el cual me miro e inmediatamente volteo su mirada, me acerque a hablarle de otros temas y el se mantuvo viendo el suelo… 

“Aquel ser no ah desaparecido no se ah marchado, está en mi interior, durmiendo, inactivo…” pensé durante los días a transcurrir hasta regresar a mi ciudad. Me pregunto si aquí habrá alguien que me pueda ayudar….


No hay comentarios:

Publicar un comentario