lunes, 4 de octubre de 2010

No era tu intención


Las reuniones se hacen más continuas y extensas de cada área diversa… Los  viajes cortos que son bienvenidos, momentos de tranquilidad, momentos para desprenderse de esas conexiones estresantes… En mi vida y sus tiempos, los pequeños lapsos que te doy para darnos el encuentro, los pequeños instantes que me das para vernos…

Cuando siento que no hay nadie más en esta ciudad que tu… y en la realidad no debo de pensar así, salir de un posible sueño y dejarte volar sabiendo que no es igual. Voy dejando a la mera idea de suerte entrar a actuar porque de mi parte no iba a pasar… El fin de la velada estaba finiquitada por mi conclusión del final…

La verdad quería que te quedaras un rato más, pero no se podía…, las ansias por tenerte se me escurrían entre los dedos, goteando hasta tocar el piso. Sentí tu leve impresión de mi conclusión, tal parece… mi conclusión no era la intención que tenias en mente, quisiste retroceder en ese momento, más no pudiste… y continuaste sin voltear…

Me quedé ahí sentado cubierto por las sabanas blancas, te seguí con mi mirada como varias veces esperando regresaras a la cama… En esta ocasión te seguí luego de las palabras para ver como acompañaste tu partida con esa tu alegría de niña que salía de tu sonrisa, de la que me hace creer que llevas una eterna infantil y me conquistó en sus tiempos… Mi mente me ciega por las presiones últimas, malas pasadas de ideas letales… supongo que no te buscaré o que no volverás por verte salir, pese a que dices… “Nos vemos mañana”, pese a que siento que nos encontraremos a almorzar o cenar…

Nuestras palabras mucho antes de tu “Nos vemos mañana” que concluyeron en el sangrante tiempo que duerme nuestros encuentros en la mísera perturbación de la ironía…
Te vi partir y esperaba que regresaras pero… continuaste sin voltear.


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