domingo, 26 de diciembre de 2010

Lluvia tras la ventana

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Te miro y sé las soluciones de tu vida, te sonrió y recuerdo mis propuestas a las mías.
De qué estamos bebiendo en este frío atardecer, a que exprimido sentimiento les debo las ganas de salir corriendo con la tormenta cayendo en las calles vacías, tan vacías y húmedas como lo estoy yo ahora.

Cuál es el momento por el que olvido los hechos de tantas vidas pasadas para empacarme en una vida en la que no encajaría y que ella tampoco en la mía.

Sé de que bebemos mientas te miro y respiro tu aliento con tabaco. Miro pasar las gotas tras de la ventana de este bar aún con sus luces apagadas, en su 2do piso… La leve luminosidad blanca que no permite distinguir entre amanecer o atardecer, pero que en ambas te puedes sentir bien….
Sé que a sorbos olvidaré los daños infringidos y que tal vez no te recuerde más que aquellos ciertos momentos vividos…

Saboreo este cóctel mientras te converso pensando decir el rumbo ya decidido, decirlo sin causar el sangrado por la ruptura del corazón, no sé si tuyo, mío o de ambos…

Creo de verdad que los 2 hemos estado preparando nuestros pensamientos y emociones, tratando de no llegar al sentimiento que sabemos quedará permanentemente en ese flujo que nos brinda la vida y nos permite movernos y mantener conciencia, en esa nuestra alma.

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