domingo, 23 de enero de 2011

De la Excursión - Empezando la labor


Regresé a donde se encontraban todos, Alirssi se me acerco y me dijo:
-¿Que te dijo el anciano?-
-El anciano, no, no esta o no lo vi… ¿Lo has visto?-
-Si, estaba ahí parado justo a tu costado, tu cara giro hacia el dos veces… pero después de un rato desapareció…

Transcurrieron unos segundos en que mi mente digería si estaba o no para decirle a Alirssi:
-Me enseño a ver con las piedras. Le dije con mi notoria confundides por la presencia del anciano.
-¡Mira! ¡Alla!. Vamos a esas piedras gigantes, seguro que podrémos ver mucho con ellas…

La verdad es que Alirssi me sorprende, pareciera que todo lo sabe… solo hace falta recordarle un poco para que diga el resto… 
Estuvimos por dar nuestros primeros pasos, pero la maestra grito mientras se levantaba
-¡Chicos, vengan, es hora de irnos!
…Bien oportuna ella…

Están por ser las diez de la mañana y estamos llegando al lugar. Es una planicie sobre un cerro, aquí el viento canta todo el día, se le siente ligero, dulce, como dando un toque fresco y fraterno…

-Muy bien chicos- Dijo la maestra mientras sacaba dos sombrillas armables que llevaba en su bolsote… “Por eso se cansaba tanto” pensé.
-Ayúdenme a armar esto y luego podremos descansar un rato y después… comeremos lo que se ha traído-

Rápido nos dispusimos a ayudarle… terminamos y nos sentamos en la sombra, la única cercana… sombra totalmente necesaria por el día soleado.


Todos nos dispusimos a sentarnos en las cobijantes sombras plantadas al piso, apenas me senté cerré mis ojos y dormí dándome cuenta que el viaje no fue tan simple como creí, en suave frío por las ráfagas del aire, en el templado del sol  que llegaba a pesar de la sombrilla y su sombra.

-Es hora de empezar- Nos dijo el anciano, estábamos Alirssi, yo y cinco de mis compañeros más a los que no pude ver con claridad. –Siempre recuerden protegerse con la energía azul a azul cristal (celeste) - Enseguida vi a todos con una esfera azul alrededor de ellos y recordé lo que me enseñó en otra ocasión entre las calles del centro de la ciudad. –Recuerden que son luz y esencia divina- 

Y así empezamos la labor que nos enseñaría para los siguientes días.



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