domingo, 23 de enero de 2011

A tu Arribo


En las distancias dejamos el hilo que nos mantiene viéndonos en toque breve del tiempo a tus llegadas, de las risas simples y bulliciosas  que soltamos en nuestro sendero, de tus últimas anécdotas incluyendo el acabar del año y lo venidero con tus vacaciones y proyecciones, irónicamente un tiempo mayor para no verte… De tus preocupaciones con tu perrito Siberiano-Alaska… aquel de ojos azules y hablar constante con aullidos y escasos ladridos. 

Cuando sueltas tus locuras imaginativas me haces volar con tigo y reír mientras las prosigo y caminas agarrada de mi brazo.

Cuando eres la de alegría de niña y no contagiarme con ella es imposible, mi sonrisa continua contemplándote con nuestros pasos y en los momentos de nuestros regazos.

Dulce y bella te tornas a las sombras de la habitación, con ese deleite que nos embriaga para no querernos levantarnos para nada. 

Cuando hablas y la facilidad de palabras exactas salen de tu boca y yo solo escuchando fascinado mirando en tus recuerdos.

De esos cuandos que son solo relámpagos soltados en las tormentas de tus venidas hechas costumbres en nuestras vidas, desde los hilos de mis idas hasta las caídas de las gotas dejadas por el paso de las nubes acompañantes a trayectorias sobre el paisaje diurno gris y nocturno frío en tanto el agua se impregnaba a mi pasada.


2 comentarios:

  1. Como siempre es un placer leer lo que creas, buena semana.

    ResponderEliminar
  2. Que estupendo cuando se es imposible no contagiarse de alegría...

    y aun mejor.. Es saber que se puede ser vector de una de las mas bella Pandemia.

    ResponderEliminar