lunes, 13 de junio de 2011

Dejar bajar


Era de tarde y no sé qué pasará, si desde ahora mi mundo vaya a cambiar o si seguirá todo igual…

Te veo pese a los años que no se muestran añejos, te sonrío a tu sonrisa bella princesa de humildes vestimentas, de trajines escuetos y pesares en silencio. Días distintos en el castillo, realidades adversas según dictan estas tierras. Mis ojos no te verán como sirvienta, mis torturas en campos de guerra no rebajan la nobleza de pellejo; la distancia del precario ideario no nos ve en la oscuridad y continuamos entre mantos y nortes rumbo al sur.

Peculiar…, te quiero, pero no nos damos en forma legal; extraño el desearte, sin en verdad hacerlo, ¿Puede más lo que dicta la sociedad o en el fondo se que esto no da a más que de acá?

…Que es lo que te depara el futuro que cuenta con los vaticinios en tus ojos cristalinos, sollozos, esperanzados y devotos del optimismo que vendrá cuando veas cada envés del recorrido elegido…

Cometí el aspaviento de tus días fértiles, y recordamos cuando dijimos los planes propios de cada cual y rechazaban a la vida sin su tiempo mental nuestro dispuesto a la tregua de su llegar… Lo tenías que dejar bajar, en su pequeño desarrollar no iba nunca a ver la luz y hasta aquí su historia en nuestra memoria iba a llegar.

Una luz entre mis sueños apareció rápido y una imagen materna apareció diciéndole “Tus padres decidieron que no vas a nacer” y esa luz en forma de cubo se adentro en mi vientre. Sabía que cargaría con el peso de aniquilar su existencia. Cambié futuros por los pensamientos pasados, siendo más que segundos los que se vieron en el transcurrir del día en que decidí que eso no debía pasar, en el que decidiste que eso no debía pasar.

Extraña edad media. En esta vida me di cuenta que el nivel de conciencia, me da el saber que es lo que está mal, que las decisiones se toman y se debe saber sus antesalas para no confundir, y no dejarse llevar por el soplo del éxtasis carnal…


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