miércoles, 29 de junio de 2011

Envenenado


Y aquí me tienes cantando por tu danza de lado a lado, de un costado al otro vas revoloteando, dando un salto a mí y tocarme con ese tu beso.

Mi tierna Ada de seductora mirada y cándida sonrisa. Tus manos frágiles no muy delgadas pero si finas, van y recorren mi rostro, esparcen tu usual veneno dejado por tus labios… quedo aturdido y encandilado de tus dulces contactos.

Ondulantes son las imágenes que circundan mi visión, caigo al piso cerca a tus pies. Tú te vas arrodillando, posas tus brazos en mi espalda y tu pecho en mi hombre, tú acaricias mi pelo y siento llegar los sonidos aturdidores, de hecho muy seductores en mis oídos… Ínfimos roces tímidos y furtivos de tus variantes de besos siguen avanzando… mis ojos se cierran… así que… he desfallecido, tu veneno me llega a lo más profundo de mi corazón… muero, con el delicado y nada fútil movimiento de tus dedos desgarrando mi piel; me venciste y solo me queda morir ante el sentir, pero viviré contigo ahora en tus brazos acobijando a este ser expuesto a ti.



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