domingo, 5 de junio de 2011

Ven y sorpréndeme otra vez


-Ven y sorpréndeme otra vez-

Se me vino el impulso de llamarte al ver tu nombre casi impronunciable en tanto revisaba mi celular. Un año transcurrido sin llamarnos…

Me preguntaba si ahora estarías con ese viejito de canas blancas y pansa agraciada con el que creías que todo te iría muy bien… Solo una vez te escuche hablar de él…
-No, llevo mi vida solitaria, no encuentro a la persona indicada- me respondiste cuando te pregunté imprudentemente -¿Ya estas casada?- Yo me escapo del prototipo que esperas, tú tienes el cuerpo que se complementa como ninguno otro al mío, pero escapas a la mujer que espero.

-Hablemos del mundo y lo que nos depara, ¿estas leyendo los libros que te di? … te solté un pequeño silencio y luego un -mmm… eee…-  y un seco – No. “Vamos, no me insistas con eso que lo he leído en varias versiones…” –No ando con mucho tiempo y así desde que nos dejamos de ver…- te comente esquivo.

-Yo creí que nunca más tendrías tiempo- Me dijiste.

Los recuerdos vinieron de paso impidiéndome pensar en que decir, los días que conversábamos, las noches que tienen sus relatos y lunas que sonreían porque éramos la excusa de su venida. Sonrío cuando recuerdo que me decías anciano y paradójicamente me sueltas…

-Niño ven. Ven y sorpréndeme otra vez-

No contengo la risa y terminando con mis carcajadas te digo -Claro, hablemos de mundos perdidos, tierras lejanas y cielos encendidos… cenemos con velas apagadas y música anticuada y naveguemos como solo nosotros sabemos hacerlo entre las almohadas.- conversamos sin darle término al parlotear.

…Y el tiempo equidistando nuestro encuentro, fútil si la señorita responsabilidad no me atacara…

Aquella mujer que se mantiene a mis ojos siempre joven, con el tez de reyna y a la que no creyera me lleva tantos años en edad carnal de diferencia; a la que recuerdo muy bien. Yo, viendo que sigo cargando un maletín de atavíos que lleva su propio itinerario de viajes sin control, y después de haber visto el menor tiempo disponible te digo entre otras cosas. -Te llamo la próxima semana-

Posiblemente solo quise escucharte y saber que tal andabas y quién sabe, pueda que si te vea la próxima semana.


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