lunes, 16 de enero de 2012

De tu vida


Olvidaste el rubí poblando el cielo y que caía en la ciudad…  y, nosotros reposando…; De cuando conversábamos y entre charlatanerías reíamos centrados en ese ahora.

Conmemoraste tu infancia, viste a tu alrededor a la gente crecer y desaparecer; la viste vivir, soñar y llorar; la viste pisoteaste todo lo aprendido abandonando en lo recóndito de sus vidas a las niñas y niños que abrazaban la naturaleza y su pureza.

Recompensaste tus buenos momentos, tus chapoteos en el frio mar donde saltabas y reías en familia, donde fuiste cambiando de sueños con las tardes variadas y los conciertos con posteriores fogatas.

Meditaste las noches de esfuerzos repletos de líquidos oscuros, y hasta hoy sigues teniendo a ese café como tu brebaje favorito para hechizar a Morfeo y así mantenga el sonido de su lira lo más lejos de ti; las meditaste y ahora vez sus frutos así como sus desaciertos, pero todo bien te dices mentalmente… todo bien…

El suspenso de tus decisiones las visiones de tus anhelos de tus proyectos y tus amores, de lo que significaban en su momento lo más determinante en este tu paso vida escogido. Las tantas ilusiones y frustraciones, las tantas desesperanzas y satisfacciones, jolgorios de vidas.

Principiar queríamos con ralos intentos, todo conspiraba para vernos hasta hoy, pese a los extraños cambios de sucesos y replantamientos, hoy  no tan igual como antes, aún permanecemos, aún te veo, como si el tiempo no pasara, sin los titubeos de hielo presentes con otras personas, sigues enseñándome y sigo enseñándote, aun aprendemos separados y juntos, eres siempre nueva sin caer en conocerte totalmente como a otras personas, y así, sigo hablando de ti pese al tiempo transcurrido sin llegar muy a fondo a diferencia de nuestros comienzos…

Caminas como si andaras en el proscenio, lista para deslumbrar a los ojos que te vieran… caminas danzante y flotante… eso te rezaga del tiempo…

Qué me cuentas de tus tiempos voladeros y si me susurras para hablarme entre dientes, de tus aventuras y travesuras, vertiginosas en tu amparo de la inolvidable sonrisa. 

Qué dice la nostalgia pasajera de tu viaje, de la innata marca que todo mundo lleva en lomos cargando en sus días cuando puede que reposen.

Bueno, sigues con todo y sigues, porque no queda más… turbulenta contagias y te dejas contagiar, sigues… y vas sin más.


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