domingo, 8 de enero de 2012

Escrito en el Alma


Y dime. ¿Me olvidaste en estos días de ausencia? Miénteme matando con tu verdugo silencio que oprime a tus brazos ansiosos por abrazarme. Cuéntame cuánto más seguirás con esas tus dubitativas palabras que dicen y desdicen la telaraña del trasfondo que cargas.

Llegaste como a las 6 con treinta de la tarde, día nublado, tibio y esperando nuestro sentir para volverse nostálgico o risueño… Me sonreíste, me saludaste y volteaste a caminar ni cerca ni lejos de mí, con tus pasos de ligeros espacios esperando por mi marcha.

-¿Cómo has estado niño?- Preguntaste con la ternura de tu alma, la dulce y eterna niña con carnavalescas alegrías, tan resplandeciente en tu perpetua expresión emanada del inicio de tus vidas, tan experimentada y sabia como el más añejo de los whiskys, de los que degustábamos en nuestros tiempos célticos … 

Di el paso a tu alcance, confirmé tus dichos a lo “coqueto que soy”, te sonreí, pero sin la intención consciente de cautivarte.

-Sigo mi paso por el mundo, con novedades y rutinas pese a los cambios extraños que se dieron en mi vida, y bueno, en general estoy bien.-

-¿Sigues con esa chica? ¡No!, mejor cuéntame, ¿Cómo está tu familia?.- Tu pregunta y sus ligeras reseñas de imágenes arreadas por mi memoria, las veces que compartías en mi casa con mi familia de las reuniones, las salidas en las tardes o noches y tantas otras situaciones.

Las sombras perennes de la noche se alejan ante los faroles de las calles que se van encendiendo, seguimos hablando y por momentos callamos, por instantes solo miramos  y buscamos el lugar a ser nuestro desplomo para servirnos algo de comer.

El tiempo dejas pasar al olvido, cuando soltaste las brisas del suspiro, dejas al viento salir de adentro del infinito, solo por esto, te sientas y me dejas intranquilo, las caricias parcas…  muchas graban en nuestro instinto y ahora me miras a mis ojos para decirme:

-Recuerdas nuestros grandes siglos, siempre lejanos pese a andar cerca, y esto por no ser partes destinadas…- Dijiste luego de haber tomado un sorbo de tu café y de dejar la tasa en su sitio, bajar la mirada y terminada tu pausa pusiste tus ojos en mi y continuaste. -¡Mira mis ojos, siguen iguales pese a las vertientes épocas distintas y cuerpos variados, siente mi vida, sigue como el vuelo libre hendiendo las nubes en mis recorridos de grandiosos viajes entre los cuales, en muchos de ellos, tú estuviste ahí!.-

De mi parte, tal como te dije desde los comienzos, una primigenia idea que está arraigada en mi interior es el de encontrarla, y pese que hasta ahora solo lo he hecho con cierta distancia y roces nefastos, seguiría con esa idea…

La estela de azul y blanco de mi existencia surcando el universo, avanzando en el constante crecimiento, en el reflejo de lo tanto expuesto en vidas de vidas, encontrarla y seguir con ella en lo que parecía la última de mis vidas y errores pasados nos arrancaron para con eso considerar un aprender y llegar a la molestia por la desesperación que por momentos no me dejaba pensar ni ver y todo por volverte a encontrar. 
“…A veces creo que volver a recordar todo es un problema y acepto el olvidar al nacer, pero en mi caso, tanto he avanzado que siempre llego al mismo punto…”

-Somos apoyo mutuo, y recuerda el por qué es que tomé esa decisión- Le dije a mi arcaica amiga con sus 33 años en esta su nueva vida.

Pese a todo tenemos falencias y debilidades, la tarde se torna cada vez más fría, los temas de nuestra conversación cambiaron entre recuerdos y anécdotas, nuevos descubrimientos y tantos otros que dejamos al olvido.

-Tan peculiar como nadie eras y eres, el misterio merodea a tu alrededor entre el niño y viejo que llevas. La gente que te mira no ha de saber lo que vales y posiblemente, ni letra tengan de proximidad a lo que en realidad significas; a simple vista no se diría grandes cosas de ti.- me dijiste casi terminando la tasa que con delicados y finos movimientos cuidabas por no hacer ruido.

Contra emociones y sentimientos es difícil de luchar, las costumbres suelen darse e irónicamente nos vuelcan a las disputas internas, contra la razón y en base de la desazón por querer tener ese sentimiento para uno, que se mantenga y nunca se pierda, que aquel sentimiento destinado a otra persona fuera solo para ella, mi querida amiga. Ahora tú la coqueta, con tu intención de atraerme y continuar con las rutinas de nuestros encuentros, aprendiendo y desaprendiendo, y en sí, solamente volviendo a caer en este oscuro fondo del momento ahorcados a ese sin remedio que pueda cambiar tal vez, solo con una decisión y así entrar a una nueva prisión más oscura a la que estamos viviendo.

-No necesitamos nada. No necesitamos ni a nadie… Mírame a los ojos, ¡estamos aquí!, ¡solos los dos aquí!- me decías estrujando mi piel de mi espalda con tus palmas. –Deja de buscar, heme aquí como tiempos atrás, estoy contigo- cabizbaja apoyada en mi pecho.

-Pareciera fácil olvidar lo pasado, perdonar tantas veces y no aprender. Recuerda que seguiré apoyándote por siempre, no hagas que eso deje de ser- Acariciando tu pelo, rozando tus mejillas y tomando respiraciones profundas mencioné esas palabras, tratando de centrar lo tantas veces hablado. 

-¿Qué guardan nuestras almas que siempre nos pasa esto? ¿Por qué es que sigo insistiendo? ¿Cómo apago lo que siento por ti? .Soy todo un problema verdad. En todo esto mis acciones son lo que guarda mi alma- Me decías frotándote en mi cuello. –Es de más que te repita lo que te dije en otra vida…, si, sería demás, porque ya lo intentamos, pero pese a eso, no aprendo.- comentaste para quedarte en silencio.



Si, lo llevamos en el alma, por eso nos encontramos una y otra vez. Vez el proceder del tiempo y designios mezclados en raros interludios conspirando a darnos lecciones y posiblemente a realizar acciones con aprobación de nuestra voluntad. 

Las luces de las estrellas se mezclan esta noche con las nuestras, fugaces viajan todas, y las nuestras se entrelazan por ser de un brillo muy particular entre las particularidades de las otras, distanciándose para juntarnos y apartarnos.

.Paradójicamente.
…Luces de estrellas que desprenden nuestras vidas tocándose en esta noche…
…Haces de luz que son nuestras vidas, nuestros sentimientos y acciones… 
…Viste el proceder de los tiempos, nos encontramos aquí. 
…Nos hallamos una y otra vez…


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