lunes, 13 de febrero de 2012

Alma sin energía.


Me acerco inmolando mis reos pensamientos. Todo cruza el cerco de aceros dando cabida a los saludos sombríos que llevarán mis fuerzas a Caronte quien sin mirar conocerá la rutina del alma sin energía y desganada. Toma tu tiempo que aún estoy de pie viendo, aquí quieto en el tenue oscuro del plateado crepúsculo, sigo atento, inmutado, mirando como sus cizañas van arrastrando esa parte moribunda de mi, esa que es mi energía y almacén de recuerdos, sentimientos y enlace de mi esencia y que sería entregada para al más allá y dejarme petrificado; justo aquí y al resto de mis inertes pasos.



Pero, ¿Por qué es que es tan fácil rendirse ante la fuerza de las emociones primeras? Las iníciales y primitivas, las que son sin mente ni conciencia, las que el ego gobierna y en negra idea despliega sus garras, navajas y cual arma se topase por sus ansias.

…¿Qué no hay conocimiento que hay un fin superior e igual que nuestro caminar llega al mismo lugar?…

Estiro mi mano por alzar la lejana de mi alma que me mira asustada por lo que le espera al ser llevada. El intento hizo recordar los días de chiquito, que solté aquellas primitivas ideas y me di cuenta que, eso estaba mal y pese a eso continué con la ira que me empujaba, me sentí mal y me dije no volver a hacerlo, pero las situaciones tome como excusa y varias veces las lancé como tan certeras lanzas de puntas brillantes y afiladas para de un intento liquidar al objetivo.

…Años pasados que se vieron reflejados en mi intento nostálgico de detener su arrastre. Hoy la realidad es otra, no pienso reaccionar con ataques ante los suyos, seguro que las consecuencias lamentaría…

Irónica mi sonrisa de mi cara cabizbaja; mi pelo, soplado por el viento sin aire, en la metástasis del lugar adsorbente de calor para volverlo nada y seguir en ese aparente vacio reflejado en ese tétrico exterior donde me encontraba de pie; mi sonrisa que fue creciendo y helos ahí con sus tenaces intentos de acabar con mi fuego interno. Mi ser iluminándose desde mi interior y por ello mi gesto.

Se levantó sin la fuerza de oposición de las manos negras traslucidas de esas sombras que, intentando arraigarse lo más posible de mi alma deseaban lograr su cometido.

Hoy es hoy, sé mi rumbo a seguir, comprendo los actos y sus porque de cada cual, sé que nada de sus ataques me deben de afectar y miro el sendero a donde avanzar, lejos de ese lugar. Mi luz es su luz, las sombras dejaron de estar y mi caminar se acompañó por su caminar hasta nuevamente volverse uno solo, que era mi yo completo, sin miedos que me hicieran frenar.


miércoles, 1 de febrero de 2012

Pensamientos


Seguían pasando los días en sus faenas resplandecientes por el lustre brillo como diría mi mamá, a mi servicio…

Estuve pensando y revoloteando en la idea del conocimiento, de lo tanto que sabia el anciano, de lo mucho aprendido y re-aprendido en lo in-concebido y nada comentado a nadie por no escucharlo en esos alguien presentes en mi vida; nada dicho por lo inédito de sus dichos.

Es poco lo que sé del anciano, no pregunto por estar siempre en las situaciones en las que requiero ayuda y por darme las ideas más requeridas para lo complicado de mis días; grandes complicaciones a hoy mis días, seguro pequeños a mañana mis tardes.

Desplegué el trapito sobre mi hombro derecho para indicar el término de mi jornada hogareña y con mis pasos seguros de mi recompensa salí buscando el seudo descanso en la calle soleada y frías sombras por faltar horas para la cúspide del sol. En mi camino por la naturaleza al final de la calle, recordé mis pensamientos y decidí ir donde el anciano.  Esa idea me alegró y correr lo más rápido posible a por mí premio.

Llegué y lo encontré en su mecedora antaña de madera, relajado, con sus ojos cerrados y sus manos sobre el estómago, bajo la sombra álgida.

Me senté en las gradas de madera sin perturbarlo, con la vista a los árboles, sintiendo el fresco viento y descansando cerré mis ojos.

“Todas las ideas, pensamientos y conocimientos están en el ambiente” le escuché al anciano con unas imágenes ralas y de tenues colores presentes en el aire, similares al humo de incienso que colocan en mi casa luego de que se recibió de un señor amigo de la familia, toda una caja de esos palitos. Todas en grupitos merodeando…

Alrededor mío pude ver un campo también de color, ahora estaba dorado y pude ver como esas nubecitas se movían y las de color igual al mío se me acercaban, las de colores parecidos también se dirigían a mí pero tímidamente…

“Todo ya existe, no inventamos nada, no creamos, ni sacamos nuevas teorías, solo re-descubrimos… más lo interesante es como lo plasmamos este re-descubrimiento, el cómo re articulamos todo en nuestra mente.” Terminado de escuchar esto, vi como de mi mente salía otra nubecita dorada…

“Tantas veces hemos tenido el conocimiento, tantas veces hemos olvidado, y muchas otras veces fuimos forzados a olvidar… en este universo donde nada está mal, solo es.”

Vi la ciudad y vi cientos o miles de estas nubecitas flotando muy ralamente, dirigiéndose por toda la ciudad, y sobre todo esto una línea entre dorada, amarilla y blanca o posiblemente solo luz… pero estas nubecillas se acercaban y desaparecían mimetizándose con esta franja que recorría en el cielo todo el horizonte de mí vista…

No sé cuánto tiempo estuve con los ojos cerrados pero inmediatamente los abrí y me dí con la sorpresa que todo estaba igual, giré a ver al anciano y seguía ahí, reposando en su silla mecedora… aún ambos bajo esta sombra dada por su casa con vista a la naturaleza… 

Me levanté e hice una venia de despedida al anciano, algo que me nació natural y sin mayor conciencia. Con mis pasos un poco cansados, recobrando el sentido de mi cuerpo algo pesado me dirigí a mi casa esperando encontrar algo de comer.