miércoles, 1 de febrero de 2012

Pensamientos


Seguían pasando los días en sus faenas resplandecientes por el lustre brillo como diría mi mamá, a mi servicio…

Estuve pensando y revoloteando en la idea del conocimiento, de lo tanto que sabia el anciano, de lo mucho aprendido y re-aprendido en lo in-concebido y nada comentado a nadie por no escucharlo en esos alguien presentes en mi vida; nada dicho por lo inédito de sus dichos.

Es poco lo que sé del anciano, no pregunto por estar siempre en las situaciones en las que requiero ayuda y por darme las ideas más requeridas para lo complicado de mis días; grandes complicaciones a hoy mis días, seguro pequeños a mañana mis tardes.

Desplegué el trapito sobre mi hombro derecho para indicar el término de mi jornada hogareña y con mis pasos seguros de mi recompensa salí buscando el seudo descanso en la calle soleada y frías sombras por faltar horas para la cúspide del sol. En mi camino por la naturaleza al final de la calle, recordé mis pensamientos y decidí ir donde el anciano.  Esa idea me alegró y correr lo más rápido posible a por mí premio.

Llegué y lo encontré en su mecedora antaña de madera, relajado, con sus ojos cerrados y sus manos sobre el estómago, bajo la sombra álgida.

Me senté en las gradas de madera sin perturbarlo, con la vista a los árboles, sintiendo el fresco viento y descansando cerré mis ojos.

“Todas las ideas, pensamientos y conocimientos están en el ambiente” le escuché al anciano con unas imágenes ralas y de tenues colores presentes en el aire, similares al humo de incienso que colocan en mi casa luego de que se recibió de un señor amigo de la familia, toda una caja de esos palitos. Todas en grupitos merodeando…

Alrededor mío pude ver un campo también de color, ahora estaba dorado y pude ver como esas nubecitas se movían y las de color igual al mío se me acercaban, las de colores parecidos también se dirigían a mí pero tímidamente…

“Todo ya existe, no inventamos nada, no creamos, ni sacamos nuevas teorías, solo re-descubrimos… más lo interesante es como lo plasmamos este re-descubrimiento, el cómo re articulamos todo en nuestra mente.” Terminado de escuchar esto, vi como de mi mente salía otra nubecita dorada…

“Tantas veces hemos tenido el conocimiento, tantas veces hemos olvidado, y muchas otras veces fuimos forzados a olvidar… en este universo donde nada está mal, solo es.”

Vi la ciudad y vi cientos o miles de estas nubecitas flotando muy ralamente, dirigiéndose por toda la ciudad, y sobre todo esto una línea entre dorada, amarilla y blanca o posiblemente solo luz… pero estas nubecillas se acercaban y desaparecían mimetizándose con esta franja que recorría en el cielo todo el horizonte de mí vista…

No sé cuánto tiempo estuve con los ojos cerrados pero inmediatamente los abrí y me dí con la sorpresa que todo estaba igual, giré a ver al anciano y seguía ahí, reposando en su silla mecedora… aún ambos bajo esta sombra dada por su casa con vista a la naturaleza… 

Me levanté e hice una venia de despedida al anciano, algo que me nació natural y sin mayor conciencia. Con mis pasos un poco cansados, recobrando el sentido de mi cuerpo algo pesado me dirigí a mi casa esperando encontrar algo de comer.


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