domingo, 22 de abril de 2012

Ven a susurrar de madrugada


Cuando acertamos el sí. Ahí va
Después de un café, pa continuar
Es tiempo de partir, quizás un sinfín pal devenir
…Después de un café…
…Después de alternadas las palabras…

…Estando por llegar tus pasos con los míos se trabaron al giro dado por las manos…
De tu rostro a tu todo, inconmensurable historia recibida al desliz de tus labios.
…A si, los constantes peajes complacientemente pagados…

El viento rondaba soltando suspiros, viajando de tierra a cielo de norte a sur y este a oeste, remolinando con su ojo centrado en vernos.
Preguntándome si no se cansa de hacerlo, me doy con lo mismo en nosotros, extrañamente repetir en lo mismo, caer en el recuerdo de tu voz, de esa vez que dijiste casi desvanecida.
-Cielo ven a susurrar de madrugada- cuando las fuerzas se nos acaben y uno descanse en el cuerpo del otro.

Transito de brega del ardor a vista del mirar y del observador delator anónimo que cuenta a conocidos de los hechos que dejan de ser privados, de los murmullos implacables que irónicamente, mantienen aún su respeto.

Válgame tu entrada con su puerta trabada que pide ser transgredida por empujones y así atravesarla. Háblame del recuerdo dejado en los peldaños, en los deslices con los que renunciamos para estar atrapados aquí, por horas, en ocultas palabra y longevas ansias que, impetuosas discurren, por los recuerdos fehásitos invitando a quedarnos, pero en mutismo las dejamos, nuestro destino continúa más allá y peldaño a peldaño iluminamos lo superficial…  tranquilamente en nuestra propia devoción incurriríamos una vez más…

En el aire el fuego transcurre como aves venidas del desierto, entran con el vuelo de tus cortinas, sutiles y ardientes discurren lejos del velo de estrellas celosas por habitar en la distancia,
sin poder ver los actos en tu cuarto.

…Noche fría no existía, 
pero si oscuras, en su mayoría, 
se acentuaban... 


…vuelvo a susurrar en la madrugada, mis pensamientos, como yo expuestos a tu alma de instantes cortejada….
… vuelves a acariciar mi rostro, tus movimientos, como tú en perfecta vehemencia de seducción eterna…
Entrelazan unas risas con las otras, un momento ajeno de tiempos aquellos, que sin querer se volvió en el sutil encuentro y en estos días de vernos. 


2 comentarios:

  1. A la noche le ha tocado vivir de complice de todos nosotros...:)

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  2. sip ;)
    Gracias por pasar.
    Saludos a todos, continuando según lo permita el tiempo.

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