viernes, 8 de junio de 2012

Noche sin Corazón


-¡Claro que hoy será la noche!- Le exclamaba a mi amigo para animarlo a salir con todo el grupo después de tanto tiempo.

Hoy, ella aquí, inquieta como es su costumbre; en sus constantes juegos de jabón que desliza para que en mi caída caiga en ella, y en la realidad de la insistencia y su perseverancia voy dejándola avanzar en el terreno, y así está aquí, esperándome que me termine de alistar para ir a la esperada reunión.

En su angelical risa se de la realidad de del rojo en su rostro tras su máscara, pero, ella seductora como ninguna otra, tentadora como jugar con fuego sin quemarse. Todo ese fuego avivándose en cada respiración sutilmente al desliz de mi cuello hasta quedar cerca de mi corazón. Tu mirada que no perdonaba la ternura y el ardor de su intensión. En la penumbra de los caminos te colgabas de mí y yo separándome con mi tranquilidad de siempre.

…“Creer que en mi soledad todo estaría bien”…
…”La ausencia de mi princesa era de sentencia”…
Y
…”La noche se enreda para interpretar a ciegas”…

…Sin lluvia más que tu empapándome en tus retozos y el cede de territorio fue mayor al esperado y el control se volvía forzado, mantenerla a distancia no era misión cualquiera, era la misión…

El lugar era en predominante blanco, luz retocando las telas quietas figurativas de la ceremonia con las mesas similares y sus sillas abrigadas. El saludo cotidiano con los de siempre, el abrazo con los que andaban en su mayoría ausentes pero hoy presentes, las risas y bromas que iban y venían, los recuerdos que empapaban con alegría las experiencias vividas.

Entre tanto el descuido y la misión fallo, las horas transcurridas con el alcohol que le permitió llegar como desapercibida y estar ahí, sin soltarme, abrazada a mí.

Verme tendido de rodillas al suelo pidiendo a mi alma regresara a explicar los cientos de segundos pasados, en la oscuridad transcurrida en el salón que dejo de ser luz. Mirándote como siempre princesa, mirándote como siempre al ser tu mi todo, y no moverme por ti esperando no cayeras en el rumor de la noche ciega. Muchos pasos de distancia en mi cabeza contraria a mi latir apelando al tuyo para mantenerte ahí y no te movieras para abrazarte y saber que todo está bien y me pidieras que te contara el suceso y no ver el fin. En mi mente en un segundo viendo la realidad de esa figurativa imagen que sabía por mi corazón que sin ti nada podría ser, ahora que saliste al ver el engaño de esta esclavizarte y muy traicionera noche ciega, hablándote que no eras tú la que estaba a mi lado; porque todo también se te hundía a tus pies, todo se perdía a cada paso dado en tu escape, todo lo que somos, todo lo que éramos según tu corazón, todo lo que no seríamos si seguías moviéndote sin ver atrás, si seguía sin moverme tan rápido para alcanzar a tocar tu mano; Todo lo que fuimos se fue en un ver, y todo se trastornó en esa noche ciega que dejo sin latir a tú corazón, mi princesa perdida de confusión.

Entre esas risas en el grupo y la persistencia de ella para que yo cayera... Sé que fue mi error no poner las cosas claras y así no permitir ni una solo idea de "guerra", eliminar sus alas desde un inicio, y con eso descartar sus esperanzas o al menos mantener la distancia; esa aliada distancia desaparecida en el transcurso de la noche. 
Princesa Llegaste en el momento indicado para sus planes. Ella te vio y hizo su movida premeditada al sosiego confabulado con la noche, la que ciega te mandaba sus ideas y creyeras lo peor... Ella cubrió con su cabeza los actos verdaderos y por la posición pensaste lo inevitable.... corriste... yo paralizado al verte y saber que pensabas... rogué en mi mente que no mal interpretaras, pero no podía con tal conspiración... luego del forcejeo y conseguir separarla a ella, te seguí... pero ya no estabas... caí de rodillas, nuevamente tendido en el suelo, pero ahora en la realidad... mi mañana sería de cenizas, nublando los intentos de verte princesa.



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