lunes, 27 de agosto de 2012

Encrucijada rumbo a la intención


Toda gota venida del cielo eterno inalcanzable es una parte de mis pensamientos, una es una parte del compuesto. La lluvia cae surcando al blanco gris azulado del fondo que cubre desde las casas hasta el bosque, que respeta su espacio al no tocar el suelo, pero humedeciendo mis ropas.

...Siento ser yo esta neblina, no logro entender con claridad el por qué de la diferencia con Alirssi, ella tiene su avance mucho más allá del nuestro…
…Obtusado con mi interior por no comprenderme a mí mismo al querer ser más..
…Atusado por ver con claridad en este blanco gris verdoso… cada vez más café y cada vez más verde…

Camino en este bosque conocido por mí por las tantas veces que fue mi lugar de juegos, mi refugio de tranquilidad. Pese a la humedad no tiene albergue de frío y estoy tranquilo. Pese a estar inmerso en esta naturaleza no aclaro mi mente y en mi interior siento la espina dada en mi crecimiento.

“Sigue pensando en lo que quieres”

Me vino a la mente eso y respondí de igual manera “¿en lo que quiero?” y las interrogantes seguían “¿En verdad quiero eso? ¿y si no es lo que quiero? ¿y si lo que quiero está mal? ¿como saben que es lo que quiero?”

“Sabes que es lo que quieres”

Las encrucijadas de mi cabeza se borraron. Aquí yo recostado en el bosque neblinoso, sobre las raíces de un gran árbol recubierto de algo de musgo y con la poca visibilidad me puse a pensar: “Si, en las raíces están las respuestas y algo debe faltarme en mis inicios, algo debe haber. Quiero saber cuál es la raíz de mi camino, como se dio mi inicio para estar así”

…-Si, quiero saber-…

Me dije antes de soltar un bostezo y dormir.


domingo, 19 de agosto de 2012

Despertando fuera de sombras


La libertad conocida en el brillo de tus ojos, en las fragancias tenues de tu cuerpo que guían en nuestras tardes del ayer. Un beso de tiempo, sol distante inconcebible en su extenso viaje y sus rayos retozantes en la luna para dejarla en el arrullo de la noche, el sueño de verse al día siguiente. Éramos yo y tú ahí expresados, sol y luna azul plateada en cotidianos encuentros de mutuo sentimiento, somos tú y yo…

De incertidumbre al degustar el olvido al despertar; De inseguro si lo cierto viene con lo preciso de los pensamientos del recuerdo reciente; De retroceso con los sucesos del sueño a medio develar con su tranquilidad y preocupación de si eso vendrá o fuera pura ficción mental y así quizás un simple vuelo sin nada por expresar.

Otro día más por empezar y el reloj insistiendo con sus segundos para pasar al momento preciso y no ser cortado por la guillotina del estrés. Te busco en mi celular para quedar y tener nuestro encuentro habitual. Todo transcurre muy deprisa, la tarde cae y nuestro viaje esperado se daría; después de tanto tiempo, ahora podría estar contigo por varios días; esto sería para nunca olvidar.

Camino untuoso de frenadas y arranques que no permitieron pegar el sueño. Llegamos casi de madrugada al lugar y nos dirigimos directo al hotel donde pasaríamos los tres días. En la habitación dispusimos por doquier las cosas por caer en el sueño, el cansancio gobernaba y será por ello que no sentí nada extraño en esa habitación…



En el tenue estado consciente, en lo perdido de un recorrido desesperado gritando tú nombre y tratando de alcanzar tu mano mientras eras jalada casi arrastrada. Volteabas a verme con un rostro pálido sin mayor gesto pero te sentí en completo pánico. Sigo soltando tu nombre con todas mis fuerzas para que no te alejasen, para que te soltasen esas sombras extrañas. “¿Dónde estoy?” Me pregunté al verme de repente en un lugar soleado frente a una tienda de campaña aparentemente de ventas en algún pueblo en medio del desierto, y en esta tienda hay un baúl grande de madera con bordes de metal dorado el cual se abre por si solo y me invita a acercarme a él.  “el sueño ha cambiado a esto y no sé por qué” pensé al acércame y entre sorpresas aparece una espada que instantáneamente la veo en mi mano, espada que levanto al cielo y digo -¡Mi espada!- Todo en sueños pasa tan rápido que nuevamente me veo en el sueño inicial, corriendo por tomar su mano y quitársela de sus garras. La luz de mi otra mano que llevaba la espada se propagó en lo visible. Todo se detuvo, los seres se detuvieron y desaparecieron, caíste al suelo y me quedé perplejo, te miro y me acerco, me miras sin verme y ya no estás pálida pero te siento muy exhausta.

El canto de los gallos y el pasar de los primeros carros nos despertaron casi simultáneamente, estabas sudando, volteaste a verme y me abrazaste fuertemente para decirme: -He tenido una pesadilla, no me sueltes y abrázame fuertemente-

La gente pasa con alegres sonrisas, sin embargo desconocemos su vida, se ven buenos y no se sabrá si son buenos en realidad. Aire muy diferente al mío local. El frío y calor atraviesan las ropas según lo determinan las nubes.

Estamos desayunando en el hotel, en su pequeña terraza que da a la plaza.

-Tuve un sueño horrible- Me dijiste con la impresión aparentemente pasada por atender las ansias de saciar el hambre. Yo solo te observaba y te dije -Yo también- mientras aún te analizaba por tratar de comprender aquel sueño.

Dijiste -Déjame que te cuente- Entre bocados de pan con mantequilla y sorbos de té.

- Fue totalmente horrible, estaba amarrada con cadenas en un lugar oscuro y unas personas de negro u algo oscuro porque solo veía sus siluetas…, se movían rápidamente alrededor mío, traté de zafarme pero mi cuerpo no reaccionaba, traté de gritar, pero mis labios no se movían, casi todo fue así, hasta que de pronto- narrabas aún con el desayuno y tu frecuencia por llevar el pan a tu boca. Ahora si te sentí esa intensidad de tu sueño. –De pronto todo se volvió luz y había una mano empuñando una espada a unos metros de mí, la que me asustó más, pero alejó a todo…. fue lo bueno-  

-¿Y cómo era la espada’ ¿Por qué te asustó tanto?- te pregunté.

- Sí, solo vi a esa espada y a las justas su mano que tapaba el mango de madera de aquella espada, un mango bastante sui generis como la misma espada. Era un mango como de andenes, de capas, de placas de maderas que iban disminuyendo de tamaño según avanzaban, como peldaños… ¡y la espada en sí. Primera vez que vi una espada así! Era dorada con forma de serpiente avanzando en el desierto, si es serpiente debe estar relacionada con serpientes ¿no crees?- Terminando de contar de esta manera tu sueño, muy preocupada por la relación con las serpientes.

-Muy interesante- te dije. No sabía si contarte o no mi sueño, el cual tenía relación con el tuyo, pero te dije. 

–La serpiente es considerada como un símbolo de conocimiento, sabiduría, y según la cultura toma diferentes significados que no son siempre negativos, pero mira allá, en la iglesia, si notas con atención la espada del arcángel que está ahí se debe parecer a la que me describes.- Te dije

-¡Si, si, si, esa es!- dijiste muy fuertemente.

-Como me imagine, y ese arcángel es el Arcángel Miguel, y esa es su espada Flamígera- Dicho esto cambio totalmente el tez de tu rostro y esbozaste una sonrisa de tranquilidad.

Descubrir y seguir así, por saber de esa herramienta presentada en sueños.

Los días que pasamos ahí fueron entre turismo y descanso bien merecido.


domingo, 5 de agosto de 2012

Espada Serpenteante


Sol sobre moradas de tierra, moradas de tierra bordeando el bazar, bazar repleto de carpas, carpas con tantas personas diferentes y comunes apartadas de mi grupo y singular vida de viajero.

Estamos en un tiempo de desafíos, los mejores en sempiternos soles interiorizados en el camino, surcando en la tierra para realizar los canales para regadíos futuros que en esquemas mentales y planchas doradas nos comprometeríamos a concretar. Es una edad media de sangrientas tinieblas intenciones. Son años de vida con pasos nómadas; aprendizajes constantes, recuerdos de vidas pasadas un poco obstruidos, intuiciones guiando mi camino, personas de viaje con similares destinos y un enfrentamiento aún en su mayoría físico.



Estoy en años de juventud, voy corriendo por mi cometido con mi algarabía esparcida en tonos cálidos al resto que por mi paso quedan observando ajenos a mis pensamientos y sentimientos, pero con algunos contagiados que me laurean desde su misma esencia, conscientes y partícipes.

Baile blanco bajo sol o luna, guiado por aires desérticos; Líneas claras con sendero consumado en  espiral que recubren mi piel morena. Las telas blancas de mi traje, similares al turbante. Los recuerdos satisfactorios por los logros se dibujaban en mi sonrisa. En esta zona estoy protegido, y esto, por los diversos trabajos realizados anteriormente. Mi última hazaña la realicé con mi espada dorada de serpenteante forma, intimidante e intrigante como serpiente que alza vuelo de tierra a cielo, dorada en su interno y de luz tan brillante cual sol de madrugada a atardecer; tal luz indescifrada por desconocidos quema a los perdidos y sella lo que en luz sea dispuesta. Aquella espada siempre la destiné para acompañarme.

Sigo corriendo y estoy por llegar a mi tienda. Veo el tiempo futuro con anhelo a que llegue, estoy seguro que estaré despierto; las ansias controlan mis movimientos para hacerlos rápidos, mis emociones rebosan y sigo queriendo estar ahí ya; En ese tiempo en el que la luz del plan le dirá terminaste tu labor a los grandes opositores.

Llego a la tienda de telas y enciendo el fuego interno de dimensiones sin tiempo ni espacio. El baúl de mis herramientas recibidas en su mayoría como premio. Espada dorada brillante, has de regresar en aquel tiempo venidero para cumplir nuestra función, la que hoy, en esta etapa, siento culminada por darse la expresión de permiso al fuego negro que cumplirá su deber para relucir el cristal de nuestro interior y mostrar el diamante creado por esta amada tierra.

Los tiempos han de venir, las cosas se han de cumplir y en mi baúl de herramientas de labor, colocó esta mi preciada espada como una de las primeras que regresarían a mi consciente para culminar un proceso.