domingo, 19 de agosto de 2012

Despertando fuera de sombras


La libertad conocida en el brillo de tus ojos, en las fragancias tenues de tu cuerpo que guían en nuestras tardes del ayer. Un beso de tiempo, sol distante inconcebible en su extenso viaje y sus rayos retozantes en la luna para dejarla en el arrullo de la noche, el sueño de verse al día siguiente. Éramos yo y tú ahí expresados, sol y luna azul plateada en cotidianos encuentros de mutuo sentimiento, somos tú y yo…

De incertidumbre al degustar el olvido al despertar; De inseguro si lo cierto viene con lo preciso de los pensamientos del recuerdo reciente; De retroceso con los sucesos del sueño a medio develar con su tranquilidad y preocupación de si eso vendrá o fuera pura ficción mental y así quizás un simple vuelo sin nada por expresar.

Otro día más por empezar y el reloj insistiendo con sus segundos para pasar al momento preciso y no ser cortado por la guillotina del estrés. Te busco en mi celular para quedar y tener nuestro encuentro habitual. Todo transcurre muy deprisa, la tarde cae y nuestro viaje esperado se daría; después de tanto tiempo, ahora podría estar contigo por varios días; esto sería para nunca olvidar.

Camino untuoso de frenadas y arranques que no permitieron pegar el sueño. Llegamos casi de madrugada al lugar y nos dirigimos directo al hotel donde pasaríamos los tres días. En la habitación dispusimos por doquier las cosas por caer en el sueño, el cansancio gobernaba y será por ello que no sentí nada extraño en esa habitación…



En el tenue estado consciente, en lo perdido de un recorrido desesperado gritando tú nombre y tratando de alcanzar tu mano mientras eras jalada casi arrastrada. Volteabas a verme con un rostro pálido sin mayor gesto pero te sentí en completo pánico. Sigo soltando tu nombre con todas mis fuerzas para que no te alejasen, para que te soltasen esas sombras extrañas. “¿Dónde estoy?” Me pregunté al verme de repente en un lugar soleado frente a una tienda de campaña aparentemente de ventas en algún pueblo en medio del desierto, y en esta tienda hay un baúl grande de madera con bordes de metal dorado el cual se abre por si solo y me invita a acercarme a él.  “el sueño ha cambiado a esto y no sé por qué” pensé al acércame y entre sorpresas aparece una espada que instantáneamente la veo en mi mano, espada que levanto al cielo y digo -¡Mi espada!- Todo en sueños pasa tan rápido que nuevamente me veo en el sueño inicial, corriendo por tomar su mano y quitársela de sus garras. La luz de mi otra mano que llevaba la espada se propagó en lo visible. Todo se detuvo, los seres se detuvieron y desaparecieron, caíste al suelo y me quedé perplejo, te miro y me acerco, me miras sin verme y ya no estás pálida pero te siento muy exhausta.

El canto de los gallos y el pasar de los primeros carros nos despertaron casi simultáneamente, estabas sudando, volteaste a verme y me abrazaste fuertemente para decirme: -He tenido una pesadilla, no me sueltes y abrázame fuertemente-

La gente pasa con alegres sonrisas, sin embargo desconocemos su vida, se ven buenos y no se sabrá si son buenos en realidad. Aire muy diferente al mío local. El frío y calor atraviesan las ropas según lo determinan las nubes.

Estamos desayunando en el hotel, en su pequeña terraza que da a la plaza.

-Tuve un sueño horrible- Me dijiste con la impresión aparentemente pasada por atender las ansias de saciar el hambre. Yo solo te observaba y te dije -Yo también- mientras aún te analizaba por tratar de comprender aquel sueño.

Dijiste -Déjame que te cuente- Entre bocados de pan con mantequilla y sorbos de té.

- Fue totalmente horrible, estaba amarrada con cadenas en un lugar oscuro y unas personas de negro u algo oscuro porque solo veía sus siluetas…, se movían rápidamente alrededor mío, traté de zafarme pero mi cuerpo no reaccionaba, traté de gritar, pero mis labios no se movían, casi todo fue así, hasta que de pronto- narrabas aún con el desayuno y tu frecuencia por llevar el pan a tu boca. Ahora si te sentí esa intensidad de tu sueño. –De pronto todo se volvió luz y había una mano empuñando una espada a unos metros de mí, la que me asustó más, pero alejó a todo…. fue lo bueno-  

-¿Y cómo era la espada’ ¿Por qué te asustó tanto?- te pregunté.

- Sí, solo vi a esa espada y a las justas su mano que tapaba el mango de madera de aquella espada, un mango bastante sui generis como la misma espada. Era un mango como de andenes, de capas, de placas de maderas que iban disminuyendo de tamaño según avanzaban, como peldaños… ¡y la espada en sí. Primera vez que vi una espada así! Era dorada con forma de serpiente avanzando en el desierto, si es serpiente debe estar relacionada con serpientes ¿no crees?- Terminando de contar de esta manera tu sueño, muy preocupada por la relación con las serpientes.

-Muy interesante- te dije. No sabía si contarte o no mi sueño, el cual tenía relación con el tuyo, pero te dije. 

–La serpiente es considerada como un símbolo de conocimiento, sabiduría, y según la cultura toma diferentes significados que no son siempre negativos, pero mira allá, en la iglesia, si notas con atención la espada del arcángel que está ahí se debe parecer a la que me describes.- Te dije

-¡Si, si, si, esa es!- dijiste muy fuertemente.

-Como me imagine, y ese arcángel es el Arcángel Miguel, y esa es su espada Flamígera- Dicho esto cambio totalmente el tez de tu rostro y esbozaste una sonrisa de tranquilidad.

Descubrir y seguir así, por saber de esa herramienta presentada en sueños.

Los días que pasamos ahí fueron entre turismo y descanso bien merecido.


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