martes, 16 de octubre de 2012

No, no quiero llegar al final


-…Todo tiene término y,  ¡aún así me quieres!….-

-Qué sería de mí si no lo hiciera- te respondí sonriendo. Frente a ella y su sereno encanto donde me reflejaba en el claro castaño ahora apagado, por la tenue oscuridad, sin dejar de revelar su vivo brillo risueño, y continué -Mi vida caería si en ti no dejara todo el cariño que tengo-

-Cierto, si tampoco te quisiese quedaría con un vacio, pero, estoy acostumbrada a seguir mi vida, así que no me haría problemas pero,… ¡Pero tiene su término!- replicaste

-Sé que te dije eso, pero si solo pensáramos en el  momento del fin, no crearíamos el comienzo; tendrá su término, pero el camino es lo que hoy siento por ti. Te quiero.

…Tranquila es la tarde de fin de semana, el elixir de noche acurruca nuestros sueños en cálidas almohadas de nieve; consumación de tan extenuante semana, donde el trabajo ponía todo su ímpetu por lograr vernos en extremos lejos, en tu decisión de centrar tu éxito y vivir según eso…
…Carmesí en el camino apresurado empujando al dorado pasado y caer al oscuro remanso…
…Oleadas lejanas llegan de su viaje ocaso. Tocan las ventanas y cantan en resonancia, revolotean en el aire y continúan su marcha…

Nuestros abrazos son leves y nuestras manos tímidamente tanteaban al pestañar del segundo y el resbalar del rumbo. Es nuestro querer tan esencial que va deslizándose en el trajín de los días, remembranzas a la ausencia en ellos.

-También te quiero mucho, mucho, mucho… - dijiste al veloz abanicar de tus labios, con la sorpresa de tu abrazo; veloz y fuerte abrazo en el que quedé atrapado. Nuestras vidas con imágenes de tardes dieron su visita, trazos propios de cada uno que en cuadros desfilaban... y caer del vuelo para enclavarme nuevamente a la realidad dentro de tu brazo. Se repetía en la noche de reposo a tu deseo. Naufrago en fuego de brizas marinas, en luna llena,  piel perla de estrellas canelas.

El dar todo fue la espada que rompió cadenas y pleno goce de existencia revienta la estocada letalista, escabullida viene desde el oscuro horizonte, cruza las flamas del último respiro del sol y golpea en mí.
… el fin…
…abandonarnos sin nuestro consentimiento y sin recuerdos…
…un fin de jóvenes o viejos sin retroceso…

No, esto no puede terminar; el deleitar mi alegría y mi existencia al estar tú aquí. No… esto no quiero que termine en el incontrolable tiempo y el extinguir del sentimiento.

Repaso nuevamente tu brazo con mi tacto, admiro cada rasgo en ti dibujado, te contemplo alejando al miedo y su asfixiar.

Me miras y siento tu beso al desasosiego nocturno del descanso, te apegas a mi pecho y cubrimos el frío para quedar dormidos y lo vivido es brío de satisfacción sin límites ni duración.


No hay comentarios:

Publicar un comentario