domingo, 13 de enero de 2013

El camino del mundo. causa y efecto (2da parte.)


En un vuelo del ave que guiaba el sendero de mi vista por el cielo, surcando el azul no muy claro, en la travesía visual los aplausos calurosos de apoyo, de compañía de esta vida, dan mansos toques con el acompañamiento de palabras que expresaban de la maestra y alumna de mi proximidad.

Ese vuelo nos condujo a la escena del agresor siendo agredido; del niño sin defensa alguna contra la zarandes de su progenitora.

“¡Eso es!” pensé muy entusiasmado por haber hallado el meollo de la mera respuesta puesta en tapete con el percance erguido en el dominio del recreo.

-¡Aquí debe estar la energía que se desprendió de aquel niño cuando pegaba al otro en el colegio! ¡Si, si, si, aquí debe de estar, entonces se refleja con su mamá, su mamá está concretando el acto producido por él en el colegio, y ella solo debe de estar siguiendo la corriente creada en el colegio!- Exclamé con todas mis fuerzas señalándolos y mirando en tanto al anciano que se encontraba a mi costado.

-Es correcto pequeño. Ella solo sigue lo que indica aquella corriente, y según su conciencia, puede cambiarla cuando llegue a ella o puede solo seguirla, algo extraño de ver en gente que no suele analizarse, así que ella solo seguirá lo que indica la causa y efecto-

La madre y su hijo estaban a una distancia que no se les podía escuchar y ellos a nosotros tampoco, por lo que nos acercamos sin intención de inmiscuirnos.

-¡Cuantas veces te he dicho que no arrastres la mochila!- le gritaba la madre.

“De seguro que aquí hay más conexiones de las que vio Alirssi crearse en el colegio” pensé al recordar la gran cantidad de enlaces que veía mi amiga en el colegio.

-La causa y efecto está en todo, se cumple universalmente, y nuestras acciones, responsabilidades y hasta nuestras omisiones pueden marcar hechos de nuestro camino.

A mayor conciencia, mayor se muestra esta interacción del todo. Te comento que cuando yo omito acciones que debo realizar, se me carga una tratado de incumplimiento, tratado que debo firmar y que te explicaré en después que hagas tus quehaceres y encargos.-

-¡Cierto!, me han de estar esperando en casa por el pan. Disculpe y gracias por hacerme recordar, después le busco, nos vemos- decía mientras corría a la tienda.


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