miércoles, 6 de febrero de 2013

Nuestro vuelo un fuego


Encuentro en un respiro el significado de nuestros designios; todo el valor de tu fuego en el manantial recorriendo mi cuello, todo los pasos descubiertos al verte sentadita en esa mañana de mi tarde llegada y caer en todo lo que significas para mi desde ese entonces hasta este hoy.

Nuestro acercamiento tuvo el apoyo inicial de mi atención, tu presencia fue la chispa mi devoción. Mi princesa me acompaño en esa intención y compartió esa devoción con el pasar de los días, pero inicialmente mi princesa no comprendía mi mirada, mi mirada que en su interior quede plasmada, que en su interior quiso decirme: “¡Qué me miras!”, como en varias ocasiones me comentaste, pero ahí quedaste, también contemplándome.

Nuestros tiempos dispares, nuestras luces similares volaron y vuelan con piruetas similares, piruetas similares llevadas en épocas distantes, comprendidas en esos tiempos dispares llevados a fuerzas de raudales.
Nuestro camino que contemplo las festividades y su adorno frente a la catedral y ahora hay tanto por contar y que posiblemente quede solo en el interior nuestro.

Ahora hay tanto que contar en las aventuras que se dan día a día cuando la espera de una caricia viene a saludar en parajes avergonzados de no poder cantar como la vida de tu fuego y el mío han de demostrar.


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