martes, 19 de marzo de 2013

Causa y efecto. 4ta parte


Como un vuelo por islas voladoras, mi mente en un vacío de pecho se repetía en preocupación “¿Y si no?”, las luces del pueblo ordenadas en filas desfilando felices fieles a la fuerza de su iluminación, la noche en el cielo competía por descubrir las estrellas imperceptibles desde tierra. La luna cala con su canto tarareado, eco del anciano desde que apagó su radio.

-Pero, ¿Qué pasa si a pesar que sabes que debes de hacer… no cumples?- replique al anciano en esa noche de fugaz tertulio.

-Tranquilo mi viejo pequeño amigo, tranquilo- Me dijo con plena sonrisa, frotándome la cabeza con su mano derecha y continuó. –Todo está bien, nada escapa del plan universal, de las exactitudes de la vida. Todo estaría bien, tu ser sabría que lo realizará posteriormente, pero, también sabe que lo hará con mayor fuerza y exigencia, con un mayor reto y así será igual el aprendizaje, será mayor. Todo está bien en este proceso de vida incansable de venturosas almas.-

-Si no es por las buenas, es por las malas- Comentó Alirssi. –Y siempre se aprende, desde la indecisión, desde el temor, desde las ganas por no hacer, desde el momento de ayuda, desde la exigencia por despertar, y… todo estaría bien-

-Tan bien como esta noche que puede estar riendo a libre carcajada, por la felicidad que al vernos hablar del más allá y más acá que se reflejó en su luna cantora- Comenté en mi parpadeo, en el instante que levanté mi vista al cielo por ver a esa luz plateada que se coloca en las noches para encender el camino de viajeros distantes.

-Desde el más pequeño error se aprende, desde lo que parece desesperante podremos decir gracias porque desde ahí nos van enseñando, nos vamos adiestrando y recordando, y buenos grandes pequeños, ahora es hora de que se dirijan a su hogar.- Dijo el anciano y terminó diciendo.

-Recuerden. Si omiten sus obligaciones, después serán mayores, y eso es algo de alegrarse porque no nos dejan fuera del crecimiento, pero es mejor aprender y efectuar a la primera para tener nuevas enseñanzas venideras.-


domingo, 17 de marzo de 2013

Causa y efecto. 3era parte


Agotadora la tarde de tanto jugar a la “pesca pesca” con mis amigos y amigas, alegre bailaba mi corazón en el charco de sudor escurrido desde mi rostro sonriente a voz elevada. La tarde concertó a la muchedumbre de pequeños para los juegos sin tiempo y en su plenitud de solo hacer eso.

El retorno a los hogares venia con la noche en avanzada estadía, mis pasos curiosos con mi amiga Alirssi fueron donde el anciano que cantaba en su sala a ventana descubierta, totalmente abierta. Nos miramos sonrientes los rostros y en travesura, desde ahí afuera, empezamos a cantar con griterío jolgóriamente entonado. El canto del anciano se elevó con cada paso con el que se acercaba al ras de su ventana para observarnos y hacer un trío orfeón.

-¡Cuéntenos sobre las omisiones y sus efectos!- le hicimos tal petición en alto clamor terminada la canción. En la mañana yo le conté a Alirssi lo sucedido y quedamos en preguntarle antes que termine el día que incluye la noche. Él, tarareando la siguiente canción que no sonó por apagar aquel equipo y salir a su pórtico, nos dio encuentro y se sentó, pidiéndonos que también lo hiciéramos.

-Y… ¿Ahí también ve esas líneas de energía de conexión?- Le preguntó Alirssi al anciano.

-No mi pequeña amiga, esos son otras causas y efectos, causa de que eres consciente de las cosas que sabes debes hacer… y no las haces… tus compromisos y responsabilidades pasadas y presentes salen en manifiesto, y simplemente te indican que no cumpliste- dio en respuesta.

-¿Pero como así se da eso?- Pregunté.

-Les contaré que una ocasión mi inacción ante algo que me comprometí a hacer, un ser de blanco, no visible ante los ojos físicos, se me acercó y tomo mi mano, la cual no se movió, pero mi mano astral si lo hizo y seguía, quedándome solamente como observador ante el hecho. Me hizo tomar una pluma y firmar en un pergamino que desapareció luego de firmar, lo miré a ese ser que con mirada de ternura me quiso decir “debes aprender” y yo sabía antes de eso que en lo que me comprometí, debía hacerlo. Desde ahí siempre cumplo tanto lo que digo como lo que debo hacer porque se tiene que hacer, siendo consciente de que me corresponde y que no, cuando intervenir y cuando no, consciente de mis sentir y mi intuición-