domingo, 17 de marzo de 2013

Causa y efecto. 3era parte


Agotadora la tarde de tanto jugar a la “pesca pesca” con mis amigos y amigas, alegre bailaba mi corazón en el charco de sudor escurrido desde mi rostro sonriente a voz elevada. La tarde concertó a la muchedumbre de pequeños para los juegos sin tiempo y en su plenitud de solo hacer eso.

El retorno a los hogares venia con la noche en avanzada estadía, mis pasos curiosos con mi amiga Alirssi fueron donde el anciano que cantaba en su sala a ventana descubierta, totalmente abierta. Nos miramos sonrientes los rostros y en travesura, desde ahí afuera, empezamos a cantar con griterío jolgóriamente entonado. El canto del anciano se elevó con cada paso con el que se acercaba al ras de su ventana para observarnos y hacer un trío orfeón.

-¡Cuéntenos sobre las omisiones y sus efectos!- le hicimos tal petición en alto clamor terminada la canción. En la mañana yo le conté a Alirssi lo sucedido y quedamos en preguntarle antes que termine el día que incluye la noche. Él, tarareando la siguiente canción que no sonó por apagar aquel equipo y salir a su pórtico, nos dio encuentro y se sentó, pidiéndonos que también lo hiciéramos.

-Y… ¿Ahí también ve esas líneas de energía de conexión?- Le preguntó Alirssi al anciano.

-No mi pequeña amiga, esos son otras causas y efectos, causa de que eres consciente de las cosas que sabes debes hacer… y no las haces… tus compromisos y responsabilidades pasadas y presentes salen en manifiesto, y simplemente te indican que no cumpliste- dio en respuesta.

-¿Pero como así se da eso?- Pregunté.

-Les contaré que una ocasión mi inacción ante algo que me comprometí a hacer, un ser de blanco, no visible ante los ojos físicos, se me acercó y tomo mi mano, la cual no se movió, pero mi mano astral si lo hizo y seguía, quedándome solamente como observador ante el hecho. Me hizo tomar una pluma y firmar en un pergamino que desapareció luego de firmar, lo miré a ese ser que con mirada de ternura me quiso decir “debes aprender” y yo sabía antes de eso que en lo que me comprometí, debía hacerlo. Desde ahí siempre cumplo tanto lo que digo como lo que debo hacer porque se tiene que hacer, siendo consciente de que me corresponde y que no, cuando intervenir y cuando no, consciente de mis sentir y mi intuición-


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